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jueves, 5 de julio de 2012

5 ORACIONES POR LOS MAESTROS


ORACIÓN DEL EDUCADOR
Señor, tú que eres
el único y verdadero Maestro,
concédeme la gracia de ser,
a ejemplo tuyo, maestro para mis alumnos.

Haz que yo sepa, con mi vida,
educarlos en la libertad
y, con mi sabiduria, capacitarlos
para un auténtico compromiso
hacia los demás.

Haz que yo sea capaz de hablarles de ti
y de enseñarles a hablar contigo.
Que ellos se den cuenta de que son amados
y de que yo sólo busco su verdadero bien.

Haz que mi amistad contigo sea la fuente
de mi amistad con ellos.

Jesús Maestro, gracias por haberme llamado
a tu misma misión.
Que mi docencia sea un reflejo de la tuya.
Amén.

ORACIÓN DEL PROFESOR
Señor: Concédeme la gracia
de brillar cual lucero,
que ilumine las tinieblas
y disipe el mal consejo.

Que mis alumnos me vean
sin temor y sin recelo.
Que abra camino siempre
hacia el bien y el cumplimiento.

Que si hay pena, duda o llanto,
les lleve yo el amparo,
y que me recuerden siempre
a través de los años.
Amen.
Señor:
Gracias por mi vocación a la enseñanza.
Concédeme ejercerla con amor,
prudencia, sabiduría y paciencia.
Ayúdame a ver a mis alumnos
con Tu mirada de misericordia
para sólo captar el bien en cada uno,
conocer sus cualidades,
alentar sus sueños y proyectos,
y enseñarlos con dulzura y firmeza
a corregir sus faltas y tropiezos.
Que sepa compartir sus alegrías,
comprender sus inquietudes
y consolar sus tristezas.
Maestro Bueno:
Haz que logre enseñarles a ser
constructores de justicia y de paz,
honestidad, fraternidad y perdón,
defensores de la vida y la verdad.
Que sepa compartirles la fe,
comunicarles esperanza,
animar su perseverancia y valentía,
alentar su caridad y alegría
y sembrar en su corazón la voluntad
de caminar Contigo y hacia Ti
dedicando sus dones y talentos
al servicio y al bien de los demás.
Amén
Alejandra María Sosa Elízaga

ORACIÓN DEL EDUCADOR

Padre de bondad, quisiera
que ensancharas mi alma
hasta el extremo de poder
acoger y educar
a estos hijos tuyos
con el amor
que revelaste tenernos en Jesús
y con aquella ternura
que él mismo mostró hacia los niños

Cuando se acercan a mí
me siento estremecido.
Sus miradas, sus preguntas,
sus deseos
son el estímulo más fuerte
para vivir ilusionado
esta misión de gracia,
de luz y liberta
a pesar del sacrificio
y del cansancio
y de que no todos entienden por igual
qué es esto de ayudar a crecer
a los pequeños
a cuenta del olvido de uno mismo.

Sé tú Jesús
mi guía, mi apoyo
en quien confiar mi trabajo
y opción por los niños.
AMÉN.

ORACIÓN DEL PROFESOR

Dame divino Maestro, un amor sincero por mis alumnos y un profundo respeto por los dones particulares de cada uno.

Ayúdame a ser un profesor fiel y dedicado, con mis ojos puestos en el bien de aquellos a quienes sirvo.

Que imparta el conocimiento humildemente, que escuche con atención, que colabore de buena gana, y busque el bien último de aquellos a los que enseño.

Que esté presto a comprender, lento a condenar, ávido de animar y de perdonar.
Mientras enseño ideas y entreno en competencias, que mi vida y mi integridad abran sus mentes y sus corazones a la verdad.

Que mi cálido interés por cada uno les enseñe el sabor de la vida y la pasión por aprender.
Dame la fuerza para admitir mis limitaciones, el coraje para empezar cada día con esperanza, y la paciencia y el humor que necesito para seguir enseñando.

Acepto a cada alumno venido de tus manos. Creo que cada uno de ellos es una persona de valor exclusivo, aunque ellos mismo no se vean así.

Sé que tengo la oportunidad de dar a muchos jóvenes luz y esperanza, un sentido de misión y entrega. Sé que Tú confías en mí y que estás conmigo.

Te pido tu bendición al comienzo de un nuevo día. Te pido que me bendigas a mí y a mis alumnos, sus sueños y esperanzas.

Que aprendamos de la sabiduría del pasado. Que aprendamos de la vida, y los unos de los otros. Que yo aprenda de tu guía, por encima de todo, y de las vidas de aquellos que te conocen bien.

Este es el verdadero aprendizaje: conocer cómo debemos vivir nuestra vida, conocer cómo somos nosotros mismos, y escuchar tu voz en cada palabra que aprendamos.

Joe Mannath